domingo 29 de noviembre de 2009

Derian











Vivir


La gran epopeya de no saber quién sos te hostiga en el momento
justo en el cual lo único que necesitabas era el aire del
ventilador de techo en el torso desnudo. Es abril y mucha gente
vive indistintamente como si fuera pleno verano, y otros, como
si el invierno ya los estuviese acosando. Un mes que da gusto
pronunciar pero no vivir. En medio de todas las cosas que me
rodean parezco, yo también, rodear a algo más. Veces en las
que me quedo quieto y algo retumba muy en el fondo:
los vecinos salen a tirar la basura, a saludarse,
dos autos chocan en la esquina,
el almacenero del barrio se queda
con un vuelto de veinte centavos y dice,
con una gran sonrisa,
que tenga un buen fin de semana.

de Mugriento en Seychelles



Derian. Nació en la zona sur de la ciudad de Rosario en 1988.
Mugriento en Seychelles es su primer libro. Su comida favorita
es la pizza de la Santa María con champagne.

martes 17 de noviembre de 2009

Mente En Blanco...



miércoles 11 de noviembre de 2009

AmorON

martes 10 de noviembre de 2009

Pepes al sol

Liria







(te adoro nona)

lunes 12 de octubre de 2009

Cordoba













viernes 18 de septiembre de 2009

Locura


martes 15 de septiembre de 2009



Mi cielo es todo tuyo...

martes 4 de agosto de 2009


domingo 26 de julio de 2009

Grises...




Entre sábanas negras
y rosas marchitas
las moscas, felices, bailan
sobre un corazón podrido
de soledades.

II/



Los restos de esta mujer 
de labios podridos,
esperan ser consumidos
por el miembro de un charlatán.
Con los ovarios secos 
de tanto promulgar,
se retuercen los senos 
y se calcina la entrepierna
al contacto con los cuerpos.

El interior no conoce de caricias,
ni los pies de sensaciones,
cuídense de estas pupilas 
que arañan las sombras,
mastican los recuerdos
y consumen las almas.

III/


 
Tratando de revivir las promesas
que alguna vez se le escapó 
a mi vientre,
vuelvo al mismo barrio
acariciando el asfalto con los senos 
y masticando con los ojos las esquinas;
entre piruetas de arlequín
esquivo las baldosas del rencor
que intentan clavarse en mi sien,
no cabe un perdón en ninguna ventana
no existe un intentar en ninguna maseta
ni muchos menos un volver atrás
en algún balcón olvidado
de la calle Libertad.

IV/




Un mal gesto detonó
al cerrar la puerta del adiós.
Ahogando las pupilas
desaparezco en los callejones
oscuros del ayer.
No hay rastros de la mariposa que fui
(vale recordar las 24 horas)
esto soy y esto seré:
un mal aliento en todas las bocas,
una ira descontrolada de impulsos ciegos,
un bulto en las sienes.

Esto, lo que lograste,
lo que querías,
una sombra sin cuerpo,
un pedazo de carne 
sin alma.